REVISTA PUERTOS Y NAVIERAS - 11/10/2013
Las arriesgadas obras de Florentino, un éxito de olfato
Para los que conocen el mundo de la construcción, saben que ACS se ha convertido en la mayor constructora de España a fuerza de una arriesgada integración de muchas empresas y después que logró su cobertura nacional, de una arriesgada puja por casi todas las obras grandes que salían a concurso.
En el sector del transporte marítimo, las obras de ACS se han hecho famosas por una serie de incidentes que las ha llevado a duplicar o triplicar su presupuesto. Sólo por narrar unas, estarían el puerto de Langosteira, El Musel, cuyo presupuesto se duplicó, el de Barcelona, que tuvo un gran accidente y se tuvieron que reconstruir 500 metros de muelle, el muelle de la terminal de Dragados de Málaga y ahora el célebre silo sumergido. Castor. enfrente de las costas de Castellón y Tarragona. Son las más polémicas de las conocidas en el sector marítimo portuario.
En un país donde la corrupción política está concentrada en el otorgamiento de contratos públicos y donde el caso Bárcenas he llevado a tener que testificar a importantes empresarios, como el presidente de OHL. Villar-Mir, es fácil criticar a Pérez y su empresa, por acaparar sospechosamente. tal encadenamiento de contratos, que si bien el resultado en algunos casos es un sobrecoste para arcas públicas, han reportado importantes beneficios y un aumento de las facturaciones por encima de lo inicialmente establecido para ACS.
Hay que distinguir que estas obras y sus incrementos de precio, salvo en el puerto de Musel en Gijón, donde ha intervenido la UE censurando el manejo de fondos comunitarios en un abultado modificado de obra, producto de un cambio de las canteras de suministro; no se debe sus importantes cambios de presupuesto al consabido recurso al modificado de obra, provocado usualmente por la constructora y la administración para que, partiendo de contratos adjudicados con unas cifras bajas, que estas se vean siempre superadas en su ejecución final.
Sistema extendido en todo el sistema de las constructoras españolas, que es el sector más protegido del mundo en cuanto a la entrada de terceros.
El problema de los modificados y excesos de presupuesto de ejecución es un mal conocido, y como ha hecho hincapié el secretario de Estado Rafael Catalá en sede parlamentaria, sólo con una diligente adjudicación de obra ha conseguido reducciones en los presupuestos cercanos al 30%.
La situación económica y la caída en picado de la inversión pública ha hecho que las empresas públicas se pongan las pilas.
Pero el caso de Pérez, al margen de su visibilidad notoria en el palco del Madrid y las acusaciones de su uso político, se debe a un olfato parecido al del Oráculo de Omaha.
Pérez y sus accionistas supieron ver que el gran Leviatán en que se ha convertido nuestro Estado y en gran parte de Occidente, tiene su razón de ser en la construcción para el bienestar de la población de grandes construcciones públicas. También vieron que a pesar de las debilidades económicas y la crisis de la transición democrática del 75 al 84, que una vez dentro del Mercado Común, nuestro país sería ayudado con ingentes fondos de la UE.
Un joven Florentino se dio cuenta, con sus socios los March y los Albertos, que una empresa constructora, incluso comprando empresas en suspensión de pagos, como lo hizo ACS, supondría el poder acceder a la contratación de grandes obras públicas en el Estado español.
Tras la entrada en la UE y la concesión durante 30 años de fondos de cohesión, la empresa de Pérez y más tras la compra de Dragados, un gigante en manos del Banco Hispanoamericano que no sabía gestionar, lograría convertirse en un artista en la consecución de obras y la canalización de los fondos Feder de Europa.
La UE, aunque haya censurado el malgasto en algunas obras, ha reconocido que España ha sido de los más eficaces en convertir el dinero en al menos realidades. Como aquel chiste de un alemán y un italiano, donde el alemán le dice al italiano al final ¿ve usted?, aquí nos dan ayudas públicas, pero estas se notan en la autopista que hemos construido, cuando ustedes no han hecho ninguna. En España se habrá malgastado mucho dinero, pero la UE está satisfecha con las obras reales.
El olfato de Florentino fue darse cuenta de que pujar por las obras más arriesgadas era importante. Cuando logró en la época socialista los puertos de Coruña y Gijón, abonando la idea de haber hecho un gran negocio, incrementó su posición accionarial en ACS. Langosteira y El Musel se adjudicaron en solo cuestión de meses. El olfato de Florentino no falló.
Langosteira fue una obra complicada, que el mejor Catedrático de Puertos siempre ha dicho que se iba a caer, no se ha caído pero ya va camino de duplicar su presupuesto sin ser destrozada por un temporal. En El Musel, el modificado de obra vino a duplicar el presupuesto. En Barcelona, la aceleración en terminar la obra para ejecutar el relleno tras los grandes cajones del muelle, supuso el desplazamiento de 500 metros de línea de atraque, uno de los mayores accidentes portuarios de la historia, que hubiera pasado desapercibido pero los vuelos hacia el Prat desvelaban con toda crudeza la magnitud de la avería.
Ahora el arriesgado silo subterráneo de gas en las antiguas explotaciones petroleras, demuestran el arte de Florentino, que se adjudicó las obras y puso a punto una financiación que depende de las ayudas europeas, ha logrado financiar casi el triple de su presupuesto y la emisión de bonos europeos de infraestructuras por cerca de 1.300 millones de euros.
Este Ingeniero de Caminos tuvo tremendas dosis de visión hace 30 años para darse cuenta de la voracidad de los presupuestos nacionales de España, que iba a entrar en la UE y el Mercado Común. Lo demás son detalles para la polémica y el morbo. La realidad es que por mucho que se hable de la "capacidad de persuasión del palco del Madrid" lo primero es la disposición de los políticos a gastar en obras que viene desde los romanos, lo segundo la ingente cantidad de dinero que la UE europea dispuso para España y si hay palco lo ha habido siempre y para muchos antes.
En España también tenemos algún Oráculo como Estados Unidos tiene el de Omaha, Warren Buffet, que cifra su mayor inversión en la que ha realizado comprando una de las pocas líneas de ferrocarril que cruza América de Este a Oeste.
Lo que ha descubrió además él y sus socios es que en España los políticos por lucro propio directo o indirecto iban a alimentar esta cadena de obras de forma compulsiva.
Por Armando Estrada Editor LyT, Ingeniero de Caminos por la Escuela de Madrid, Ingeniero Civil por el Imperial College de Lóndres, ACGI, PDD, y miembro del Colegio de Periodistas de Madrid, de la APM y de la F.A.P.E
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