REVISTA PUERTOS Y NAVIERAS - 17/07/2018

La instrucción del caso El Musel especula mucho y prueba poco.

Defrauda las expectativas.

Por los Fareros


La jueza de la Audiencia Nacional del Juzgado número 3, Carmen Lamela, que ha instruido el caso de El Musel dictó auto de procesamiento y apertura de juicio oral el 9 de julio pasado. Las primeras lecturas han aplaudido una interpretación contundente sobre el caso El Musel, sobre lo que ocurrió, sobre sus posibles culpables y cómo hacer justicia. Si bien es cierto que el auto de la jueza parece contundente, una lectura más sosegada por parte de los que entienden del tema desinfla las expectativas.

Se espera más de un juez de instrucción. Las tesis del fiscal, que es el que verdaderamente ha hecho el trabajo en el caso El Musel, ya eran conocidas, y que la jueza las asuma sin más recato no da para felicitarse, salvo para aquellos que confunden la justicia con una crónica periodística.

Como crónica periodística, el auto de la jueza Lamela está muy bien, pero si no queremos acabar con la Justicia, un auto de apertura de juicio oral, el culmen de la instrucción de un caso, no puede ser lo mismo y equivalente a una crónica o un relato periodístico.

Que la jueza asuma un relato contundente, donde parece acusar a muchas personas de unos crímenes importantes, no es válido si no va acompañado de un impecable trabajo de instrucción.

Y ese trabajo de instrucción, ese trabajo que deja a los jueces del tribunal que debe juzgar gran parte del trabajo hecho, no parece tan contundente bajo la pátina de las duras palabras y observaciones.

O mucho cambian las cosas en el procedimiento oral y el Tribunal ve las cosas de diferente forma, o mucho nos tememos que el más grande caso de corrupción de los puertos españoles, que se ha llevado a los tribunales por una cantidad de desvío del dinero de más de 500 millones de euros quede, muy probablemente, en la condena por presunta prevaricación de dos o tres funcionarios.

El desvío de dinero no significa que se haya probado un desvío a bolsillos particulares, pero está claro que la construcción de El Musel y de su ampliación no debía haber discurrido por esos cauces.

No sabemos si la cosa es tan grave como apunta la jueza, pero no prueba, que ya desde el principio la obra se iba a adjudicar subterráneamente a unas empresas concretas. Las defensas dicen que solo son indicios, y el auto puede darles la razón.

No sabemos, si como apunta la jueza pero no prueba, ese modificado ya era evidente, o mejor dicho, la necesidad de un modificado de obra ya era evidente desde antes de la adjudicación de la obra.

La descripción de la jueza de estos supuestos es escalofriante, porque representa muy bien las sospechas que tienen amplias capas de la población y de los técnicos sobre cómo se hacen y cómo se han hecho y cómo se han manejado los dineros públicos en la obra pública española. Pero todo eso queda bastante en el aire.

Tanto que le ha dado pie al abogado defensor de Díaz Rato, Viliulfo Díaz, un letrado normalmente descartado por sus aspavientos y sus salidas de tono, pero que en este caso puede que acierte diciendo que se basa solo en indicios todo el auto y que quedará en nada.

Muy probablemente para su defendido, el presidente del puerto, Díaz Rato, eso no sea así, porque firmaron documentos que les comprometen. Puede muy bien que queden a salvo las instancias superiores y como dice Viliulfo paguen los tontos.


Agustín Azparren abogado el presidente Menéndez Rexach, dice que «para dar paso a un juicio oral hay que tener algo más que indicios. Se necesitan pruebas». Y, en su opinión, ahora «hay menos indicios que al principio del procedimiento»

Pero sí puede que este letrado señale el mal que aquí queremos poner en evidencia, que es que la instrucción es deficitaria.

Conviene recordar ahora que ésta es la misma jueza que al principio de tomar el caso se quiso inhibir del mismo en favor de los juzgados naturales de Asturias, donde había sido rechazado varias veces.

Tuvo que ser una sala de la Audiencia Nacional, sus propios compañeros, los que rechazaron los argumentos, bastante endebles de la jueza entonces, de que éste era un caso pequeño y que, aunque podía parecer mucho dinero para una economía doméstica, no lo era para el Estado; es decir, que era pecata minuta.

La realidad es que el auto de la jueza solo sirve para constatar su giro radical de 180 grados, porque ahora piensa que este es un caso donde se estaban adjudicando obras, nada más y nada menos, que acabaron costando más de 500 millones de euros, premeditadamente y previamente, como dice ella, y de antemano al mismo concurso y que luego ya se sabía por los adjudicatarios que iba a haber un suculento modificado como premio a su perseverancia.

Eso es lo que llama Viliulfo indicios y lo que aquí llamamos una deficiente instrucción, porque fue la jueza en la fase de instrucción la que tuvo en sus manos una indagación más consistente y pertinaz .

Procesar ahora a unos cuantos técnicos de la empresa constructora, cuando la misma jueza apunta que era curioso que dada la envergadura de la obra no se reuniesen los órganos de administración de las adjudicatarias, evidencia bien a las claras que la jueza debería haber llamado a declarar a esos consejos de administración, si es que ella creía que a los que ahora procesa y propone abrirles juicio oral eran unos mandados y de segunda fila.

Cabe preguntarse si una todopoderosa jueza de la Audiencia Nacional no ha tenido el valor de llamar al mismísimo Florentino Pérez a declarar y a sus mandos en lo alto de la empresa.

El caso es que también, visto el auto, se echa en falta más fortaleza a la hora de haber interrogado a los mandos de las empresas de la, UTE, Unión Temporal de Empresas, que fueron a declarar el mismo día prácticamente, y todos en comandita, cuando una jueza o un juez debe ser experto en las técnicas de interrogación.

Y es raro que habiendo asistido a las célebres reuniones del Ministerio donde la jueza sospecha que se acordó el modificado, no hubiesen declarado en contradicción siendo numerosas personas. Y hallándose bajo la presión de toda una jueza de la Audiencia Nacional, y algunos con su carrera ya jubilada y con poco que perder, que dejasen de representar lo que parece deducirse del auto y las manifestaciones en prensa, que fue una versión unísona,  uniforme y con todas las características del laconismo de alguien que quiere protegerse y a la que la jueza no hizo frente con las armas de instrucción que tiene  un juez.

Por todo ello, aunque el auto le haya podido parecer contundente a los que han seguido el caso, se echa en falta una labor de instrucción mejor.


Comparte esta página en Facebook

 

DÉJENOS SU OPINIÓN O COMENTARIOS SOBRE ESTA NOTICIA.

SI DESEA EL ANONIMATO NO SE IDENTIFIQUE. SI DESEA RESPUESTA ENTONCES PONGA SUS DATOS EMAIL Y TELEFONO.

NO PONGA COMILLAS LA OPINION SE INTERRUMPE Y NO LLEGA ENTERA.

Mensaje


LAS MAS LEIDAS DE LA HEMEROTECA.






premiumREVISTA PUERTOS Y NAVIERAS - 16/08/2018
El acceso por tren al puerto de Sagunto sigue parado tras 11 meses.

premiumREVISTA LOGÍSTICA TRANSPORTE Y ALMACENAJE - 06/08/2018 

Autorizada la venta de las acciones que FGV tiene en Logitren Ferroviaria, S.A.
premiumREVISTA LOGÍSTICA TRANSPORTE Y ALMACENAJE - 02/08/2018 
Renfe aumenta su beneficio un 16,8% en la primera mitad del año.



premiumREVISTA PUERTOS Y NAVIERAS - 01/08/2018 
El Puerto de Barcelona cierra el mejor semestre de su historia.

REVISTA PUERTOS Y NAVIERAS - 31/07/2018
Nueva organización de Puertos del Estado. Ceses y nombramientos.
 

premiumREVISTA PUERTOS Y NAVIERAS - 31/07/2018
El Gobierno, reticente al traspaso del Puerto de Pasaia.


premiumREVISTA PUERTOS Y NAVIERAS - 30/07/2018 
La Autoridad Portuaria de Alicante adjudica al grupo Eiffage la construcción y explotación por 30 años de la terminal de graneles en el muelle 17.
premiumREVISTA PUERTOS Y NAVIERAS - 27/07/2018
Los problemas de la estiba, un año después del acuerdo.



Política de Protección de Datos

© Premium Difusión España S.L.
C/Algabeño 53 / 28043 Madrid / Tel: 91 721 89 52 / Email:suscripciones@logisticaytransporte.es /
CIF B-83847467 / Reg. Merc. Madrid, tomo 6012, folio 44./