
Durante años y por lo menos hasta hace muy poco, en el puerto de Barcelona extraoficialmente y en privado se apuntaba a que el poder lo detentaba el grupo Mestre. Ese grupo, encabezado por Juan Mestre, recordar que fue condenado a doce años de cárcel, de los que apenas cumplió un par de ellos y que tiene el honor de tener hasta una serie en Netflix, condenado por tráfico de estupefacientes y detenido en su día con un despliegue policial y de la Guardia Civil que necesitó traer los agentes de fuera de Cataluña por si acaso se filtraba su detención.
El personaje, se suponía que con sus nexos de unión, que afloraron durante su juicio con la burguesía catalana, los políticos catalanes, incluso el emérito rey, con su chalé en Pedralbes y sus docenas de coches de alta gama, Ferraris y Lamborghinis, tenía el poder o influencia junto con otros miembros del status quo y del deep state del puerto de Barcelona, como Javier Vidal, sobre el consejo de administración.
Pues bien, por lo que se ve, se ha revelado en toda regla haciendo público su enfrentamiento con el presidente del puerto de Barcelona. El escándalo que está montando denunciando las ofertas de Boluda y Andino por la terminal multipropósito que ocupa, son algo que antes no se hubiese aireado para nada y se hubiese resuelto en los despachos de la autoridad portuaria en el lujoso WTC Center de Barcelona. Pero ahora algo ha cambiado.
Sorprendente es que, al parecer, el grupo Mestre, Juan Mestre, en su ataque a la decisión inminente del Puerto de Barcelona, del Port, ese estanque dorado en el que nunca ha pasado nada nunca, a Boluda, se ha saldado con denuncias de alta política, como que Boluda tiene dinero marroquí en su accionariado. Un ataque de alto voltaje, inédito entre concesionarios en el estanque dorado.
El grupo familiar Mestre, actual gestor de la terminal Sammer del Puerto de Barcelona, tiene planeado impugnar el concurso por el cual se elegirá el nuevo concesionario de estas instalaciones, especializadas en tráficos de siderurgia y achatarramiento, lo cual retrasará, previsiblemente, la resolución del contrato con el que se hará la naviera presidida por el empresario Vicente Boluda.
"El Grupo Mestre, que ha sido el gestor de la terminal multipropósito Sammer ubicada en el muelle Príncipe de España del Puerto de Barcelona desde principios de los 90", informa El Economista, "ha anunciado que prevé impugnar el concurso por el que se concederá la gestión de estas instalaciones a la naviera de Vicente Boluda. Concretamente, el Grupo Mestre recurrirá la evaluación de la oferta técnica realizada por la mesa de contratación, que ha colocado su propuesta por detrás de la de Boluda tras la apertura del segundo sobre, revelando 30,50 puntos para la del empresario naviero; 24,60 puntos para Mestre y 23,45 puntos para Andino, la tercera en discordia. Todo ello sobre una puntuación máxima de 50 puntos. Las propuestas económicas de Mestre han lastrado su candidatura ya que, mientras que Boluda y Andino estiman 1.300.000 toneladas al año para el periodo 2028-2032 en las instalaciones especializadas en tráficos de siderurgia y achatarramiento, Mestre se queda solamente en 300.000. Además, la de Mestre no incluye aportaciones económicas para la Autoridad Portuaria de Barcelona y las de Boluda (1.000.000 euros) y Andino (500.00 euros), sí. La impugnación anunciada por el grupo familiar retrasará, seguramente, la resolución de un concurso con el que se pretendía poner en marcha un nuevo proceso de concesión ya que el actual vencía este año. Respecto a la nueva, se ofrecen un total de 16 años con posibilidad de extinción anticipada del contrato a partir del décimo año. La licitación prevé un nivel de inversión de unos 3,6 millones de euros en obra civil e instalaciones, así como un mínimo de tres grúas móviles y seis equipos auxiliares para la manipulación de mercancías".