REVISTA PUERTOS Y NAVIERAS - 29/11/2017
25 años de Puertos del Estado.

La falta de una Ley de Puertos que asuma el Majestic.

¿Está caduca la gobernanza portuaria?

Por Los Fareros.


Mañana celebra Puertos del Estado con un concierto en Madrid los 25 años del ente. Toca a los Fareros la crítica del sistema, otros se reservan el panegírico. La "endogamización" de los puertos españoles es patente. A algunos les gusta más llamarla la "autonomización" de los puertos, o siendo más políticamente correctos, "la Taifa portuaria", en alusión a los reinos de Taifa que acabaron con Córdoba.

Sea como sea, y siendo los puertos siempre un lugar de muga-frontera, incluso bajo las antiguas franquistas juntas de obras del puerto, cierto grado o bastante de endogamización se debe a la venida de la democracia y sus leyes portuarias que no lo han evitado.

Otra cosa es que comparada a la situación con los puertos italianos, franceses, ingleses, holandeses o alemanes, la nuestra pueda considerarse no muy profunda.

Vano consuelo el considerar que como los puertos del mundo se manejan mayormente de forma opaca, con restricción de la competencia y bajo usos y costumbre al margen del resto de las sociedades mercantiles, esto es un alivio.

Es lo contrario, nuestro modelo es el mejor y por eso hay que perfeccionarlo.

Si en algo ha fracasado el modelo "postmajestic", es por que fue un arreglo que nunca se vio traducido de forma clara a las Leyes de Puertos subsiguientes, no está reconocido por la Ley y navega en la ambigüedad de las mutuas lealtades que para muchos no es mas que el sindicato de los favores mutuos, y luego se quejan de Coordinadora.

Que el modelo podía ser peor no significa que no podamos caminar adecuadamente hacia el fracaso, una vez que acabado el becerro de oro de los fondos europeos, se asista a nuevos 25 años de endogamización y consanguinidad portuaria, solo paliada por la entrada de sangre extranjera.

El modelo actual solo se sostiene por un juego de lealtades poco modernas para el siglo XXI.

Que incluso en nuestro juego constitucional se quisiese volver al juego de lealtades de antes de la instauración de nuestras repúblicas, más o menos volviendo al reinado de Fernando VII, o a un Versalles Portuario, con el Rey Sol en el centro repartiendo favores, no significa que lo celebremos tal como adecuado para la política portuaria.

Si algo ha demostrado nuestro modelo, malo pero mucho más avanzado que el italiano, el francés o el de los países nórdicos, como ahora vienen a reconocer los mismos franceses, es que el camino correcto es el de la modernidad en la gestión de los puertos, algo reñido con la opacidad y la "sicilización".

Lo más grave de esta
sicilización, entendido por ello como la rebelión de las comunidades portuarias de forma silenciosa contra el poder de la justicia social, representado por el poder central, está en que esta filtre aún más a las comunidades portuarias, las ciudades puerto y sus comunidades autónomas.

Muchos dicen que las comunidades portuarias ya eran endogámicas incluso antes de las juntas de obras del puerto, y no solo las de estibadores.

Eso es como argüir que la gente ya se moría del chancro y que no merece la pena avanzar en la lucha contra el cáncer.

Que haya que acercar el gobierno de los puertos a sus comunidades y poblaciones no lo niega nadie, pero que eso se pretenda hacer sin el más mínimo marco legal que lo ampare, como ha pasado desde el año 1992-6, es sencillamente abocar a males mayores, que siempre afloran mucho más tarde que desaparezcan los eximios políticos que los coadyuvaron. Véase el conflicto territorial español que ahora no tiene ningún padre causal.

Los presupuestos de los puertos se manejan con un control cosmético y con una regulación basada en la compra de lealtades. Aquellos que interpretan bien esto y que no se pasan de la raya consiguen réditos y los que se oponen consiguen pleitos.

El problema no está con los gestores, a los que un ente central los tiene comprados mayormente, el problema es que esas comunidades están compradas también en la medida que el Estado tiene dinero para invertir en los mismos, y cuando se acaba el chorro de millones comunitarios el Estado tiene menos fondo de reptiles para dádivas.

Lo que ocurre entonces es que el Gobierno se detiene y las comunidades portuarias tienden a involucionarse.

El Gobierno del PP, el Estado, está más o menos satisfecho de que la globalización y la llegada de nuevos inversores pueda ir corrigiendo eso. Si el modelo no funciona se lo vendemos a los extranjeros, es la salida. Menudo remedio que es venderse a los intereses extranjeros o globales y la confianza de que estos serán mejor que los nuestros. Un ejemplo de fracaso muy español.

Luego vienen las quejas de que se ha acumulado demasiado poder, no solo en el mar, que al fin y al cabo son aguas internacionales, sino en nuestro dominio público marítimo-portuario. Cada vez menos nuestro.

Mientras tanto se asiste a guerras de banderas que no son otra que reflejo de lealtades y deslealtades, al no reflejar la Ley de Puertos la realidad del pacto del Majestic portuario, en el que se sustenta todo el modelo, sin citarlo.

Nos hemos vuelto sajones de golpe y en Puertos del Estado preferimos tener una constitución no escrita. Curioso.

Mientras tanto el Estado y este Gobierno, que tan bravo parece a la hora de haber aplicado el 155 deja pasar, deja hacer, y los puertos autonomizados distan mucho de tener un estatus claro y transparente.

Dejan de tener sus dirigentes autonómicos, un protocolo de actuación, un estatus legal, un sitio donde responder, más allá de ese toma y daca por debajo de la mesa del presidente de turno de Puertos del Estado.

Dependiendo de las ganas que tenga ese presidente, ese Rey Sol portuario, y sus ministros de respaldarlo, pueden confiar los sujetos del Estado, los ciudadanos, en una correcta administración en beneficio del bien general de los puertos, pero eso no es moderno, es volver a los tiempos de Fernando VII, o a un Versalles portuario y a eso nadie debe abonarse a futuro.

Esperemos por lo menos que la música sea más moderna.



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